TRANSFORMAS MEDIA

Narrativas en Tiempos del COVID-19

por Edu| 18 de abril de 2020 | Revolucionarios

Un virus ha puesto en jaque el sistema económico – social – espiritual hegemónico. La pandemia del COVID-19 logró frenar en seco la cotidianidad de una parte del mundo,
pero también puso de manifiesto el alcance de las desigualdades sociales y la enorme
tendencia a la concentración de la riqueza.

Estrategias Narrativas en Tiempos del COVID-19

Un virus ha puesto en jaque el sistema económico – social – espiritual hegemónico. La pandemia del COVID-19 logró frenar en seco la cotidianidad de una parte del mundo, pero también puso de manifiesto el alcance de las desigualdades sociales y la enorme tendencia a la concentración de la riqueza.
Las grandes empresas eligen las ganancias por encima de la salud, los gobiernos continúan sus políticas de despojo institucional, mientras los medios de comunicación impulsan el miedo y una narrativa apocalíptica. Los sistemas de opresión quieren hacernos pagar la continuidad de su existencia con nuestras vidas, ¿qué es lo que este momento requiere de nosotros?
Los narradores transmedia tenemos una responsabilidad sumamente importante en la crisis extendida que se avecina: hacer de lo radical un sentido común, crear relatos que agrieten los muros, que abran la imaginacción para crear otros futuros posibles.

 

La Narrativa que imponen los gobiernos:

 

  1. Invisibiliza las razones estructurales de la crisis. Promueve la idea de que este virus ‘no discrimina’, ‘es una amenaza para todas las personas’ del planeta y ‘es la causa’ del sufrimiento que estamos por vivir. Invisibiliza que los impactos económicos y demográficos dependen de vulnerabilidades preexistentes del sistema: el ‘desarrollo del primer mundo’ a partir de la explotación colonial, cuarenta años de políticas neoliberales, cincuenta años en donde la expansión del capital ha extinguido el 60% de la biodiversidad en el planeta, el desmantelamiento de los sistemas de salud y seguridad social, la sobrecarga de los cuidados de los enfermos en las mujeres, las enfermedades crónicas debido a un modelo industrial de alimentación, el envenenamiento del agua y el aire, la privatización del agua que tiene al 40% de la población mundial sin posibilidad siquiera de beber o lavarse las manos. En enero de este año, 2153 ricos concentran la misma riqueza que 4.600 millones de pobres (60% de la población mundial). El virus no discrimina, pero la desigualdad estructural sí.

Existen artículos y estudios científicos que muestran que los virus que se diseminan en estos tiempos están directamente asociados a la destrucción de los ecosistemas, a la deforestación y al tráfico de animales silvestres para la instalación de monocultivos. Sin embargo, la narrativa de la pandemia la muestra como enfermedad no como síntoma. Ni en los discursos de los políticos, ni en los medios de comunicación masivos se nombra la necesidad de un cambio radical en las relaciones entre las personas y con el planeta.

 

  1. Infunde miedo y pánico.

 

La narrativa del miedo a lo desconocido. En un mundo donde el pánico se extiende y ‘viraliza’ en tiempo real, una ‘enfermedad mortal sin cura’ se convirtió rápidamente en la monohistoria, narrada en múltiples formatos. Los medios de paga buscan los encabezados alarmistas que pueden generar más clicks, los gobiernos occidentales impulsan narrativas racistas y de miedo al otro, la infraestructura de las fake news genera desconcierto y desinformación, los monopolios del internet muestran con cinismo su vigilancia masiva, los filósofos mainstream invocan caídas de sistemas y pintan futurismos distópicos. El miedo y la sobresaturación de información ha generado un momento de ansiedad colectiva, compras masivas de armas, acaparamiento de productos de necesidad básica, violencia y discriminación racista, clasista, patriarcal.

 

  1. Impone un estado de excepción.

 

En este contexto, los Estados Nación han aprovechado para imponer medidas restrictivas y punitivas, desde toques de queda, detenciones, militarización de las calles, vigilancia extrema online y offline. En la lógica de ‘lo hacemos por tu bien’, se abre la posibilidad de un estado de excepción como vida cotidiana, se promueve una narrativa de ‘te estamos protegiendo de ti mismo’. Los gobiernos nos exigen abandonar las calles y piden obediencia a cambio de salvación.

 

  1. Reproduce un discurso de guerra.

 

‘El enemigo común es el virus’ han dicho presidentes, militares, médicos, analistas políticos, organismos internacionales y se han declarado en una guerra abierta contra el COVID-19. Desde esta narrativa se refuerza la idea del ‘hombre en guerra/dominación de la naturaleza’ y el antropocentrismo que nos separa de la red de la vida. El discurso bélico oculta las raíces del problema, ataca al virus, pero no las causas profundas de la enfermedad que tienen que ver con el modelo de sociedad instaurado por el capitalismo neoliberal y la expansión de las fronteras de explotación en todos los rincones del planeta. Este ‘enemigo invisible’ es una metáfora que sirve para fortalecer los discursos nacionalistas-totalitarios, cierre de fronteras para las personas, promueve la economía de guerra en donde se generan fondos billonarios para ‘hacer frente a las consecuencias’ de la pandemia.

 

  1. Justifica la militarización.

 

En algunos territorios en donde la militarización viene sucediendo desde hace años, la narrativa de la pandemia ha justificado el despliegue de tropas en comunidades con conflictos históricos de tierras, megaproyectos, extractivismo, privatización. En otros países fortalece el poder político-económico de las estructuras militares que administran o ‘resguardan’ las instituciones. Pero no hay que perder de vista que no es exclusivo del sur global, en Europa se han desplegado decenas de miles de soldados -entre ellos estadounidenses-. Conforme van pasando las semanas y los Estados Nación occidentales demuestran su inoperancia, comienzan a crecer las inconformidades, los llamados a desobediencia, el enojo que posiblemente desemboque en movilización social masiva alrededor del mundo. Y la historia demuestra que los ejércitos no son para proteger al pueblo.

 

  1. Impera un discurso economicista.

 

En un sistema donde el imperativo es el crecimiento económico por encima de la vida, una de las narrativas más presentes son los ‘efectos’ de la pandemia sobre las economías nacionales y globales. Por un lado, empresas y gobiernos que han decidido priorizar la salud de la economía por encima de la salud de las personas, también el anuncio de la recesión global y una serie de medidas de rescate económico drásticas que implican exenciones fiscales, el rescate de bancos, transnacionales y empresas privadas ‘por el bien de todos’. La metáfora de la economía convaleciente invisibiliza que el sistema económico es la enfermedad: el crecimiento infinito en un planeta finito.

 

 

  1. Promueve un distanciamiento individualista.

 

Ha recaído la responsabilidad de la expansión de la pandemia en el individuo, la narrativa de ‘quédate en casa’ y la ‘sana distancia’ corre el riesgo de transformar a toda persona en un posible contagioso y todo contacto humano en un posible riesgo. Esto exacerba el individualismo y fortalece la Otredad. Los efectos de esta narrativa en lo inmediato es ensanchar las diferencias sociales: aquellos que no tienen el privilegio de aislarse serán culpados cuando enfermen, aquellos que se enfermaron serán estigmatizados. Cada vez más esos Otros serán quienes ya están en circunstancias de desigualdad, elegir entre las vidas de los abuelos y las nuestras, elegir entre nuestra vida y la del vecino. La pandemia cierra la vida cotidiana, intensificando la precariedad de las personas sin hogar, de los sin seguridad social, de los pobres.

 

 

  1. Promete regresar a la normalidad.

 

Nos recetan como medicina la causa de la enfermedad. Fortalece la idea de que el ‘statu quo’ es estar sanos y culpan al virus de la crisis social y económica. La promesa de ‘volver a estar bien’ impulsa la lógica de una responsabilidad colectiva para mantener vigentes los sistemas hegemónicos sociales, políticos y económicos. La medida del bienestar es la de un sistema económico fuerte, que las empresas mantengan los trabajos precarizados, que los gobiernos recuperen su estabilidad, que volvamos a pagar rentas, electricidad, deudas bancarias, que (quienes tenemos) no perdamos nuestros privilegios.

 

  1. Resuelve la crisis a partir del consumo.

 

Con la narrativa de ‘los mercados tienen miedo’, ‘la economía está enferma’, se asume una responsabilidad colectiva de ‘curar’, ’rescatar’, ‘fortalecer’ al sistema económico para que vuelva a su crecimiento ‘natural’.

Están las empresas y gobiernos de racionalidad egoísta que han optado por la vía del cinismo justificando ‘servicios de uso primario’ la explotación laboral, continúan operando sin medidas sanitarias mínimas, cosa que ha llevado a indignación popular y en algunos casos a huelgas. Pero también está el ‘activismo empresarial’, que usa la catástrofe para publicitarse y quedar bien parado por ser socialmente responsable. Los bancos que aplazan las deudas, las empresas que donan equipo médico y ponen sus logos en los hospitales, las startups millonarias que saben que dependen del consumismo compensatorio para seguir existiendo. Pero aquí hay un punto neurálgico narrativo, las economías capitalistas están impulsadas en un 70 u 80% por el consumismo, la pandemia está obligando a voltear hacia las necesidades más básicas.

 

  1. Coloniza nuestra imaginación.

 

El Apocalipsis es un disciplinamiento de la imaginación. Pensadores, filósofos, religiosos, opinólogos en los grandes medios nos venden la idea de que el modelo hegemónico es incuestionable. Cierran el margen de los deseos y posibilidades. Invisibilizan otras formas críticas y radicales de pensar-hacer.

Esta película la hemos visto antes, hemos leído textos religiosos que la anuncian; es más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del colonialismo-capitalismo.

Nuestra imaginación está colonizada por una narrativa que predice el fin lineal de la historia; es más fácil culpar a un virus por la catástrofe que hacernos responsables por el modelo de mundo que tenemos, sustentado en la explotación de tierras y vidas robadas. La narrativa hegemónica hace uso de símbolos e historias preconcebidas, metáforas muertas, verdades absolutas asentadas en nuestras mentes a base de repetición. Pero la parálisis de este mundo nos permite escuchar con atención: hay pueblos que estaban aquí mucho antes, que nos dicen que el mundo ya se ha acabado en tiempos pasados y estos fines han sido lecciones que no debemos olvidar.

Resistencia Transmedia

por Eduardo Saavedra | 8 de abril de 2020 |

Proyecto de alfabetización digital a través de narrativa transmedia para adultos de más de 60 años.

Resistencia en narrativa transmedia

Los ecos del estallido social quedaron grabados en las murallas de calle Condell en Valparaíso y se transformaron en el escenario perfecto para las últimas tomas de la experimentación audiovisual de “Resistencia Transmedia”, un grupo de adultos de más de 60 años comunicadores, actrices y actores no profesionales dirigidos por Eduardo Saavedra de Transformas Media. 

Un proyecto de narrativa transmedia que lleva meses produciendo sensaciones, espasmos, locuras hiperactivas, sueños en vivo,  no sabemos de dónde proviene tanta energía, pero de lo que estamos seguros, es que se activa cuando imaginamos después de una jornada de rodaje, en medio de una once con un buen té con pan, queso y uno que otro gato oyendo nuestras locuras.

Después de planificar las escena llegamos al CEAC Corporación Educación, Arte y Cultura de Valparaíso, una de las locaciones preferidas que Conina Fernández nos ha facilitado para rodar. Ahí se encuentra un grupo de colaboradores jóvenes que se han unido al staff. Después de saludarnos, mágicamente de un bolso van apareciendo todos los insumos, pistolas, pelucas, maquillaje, cámaras, galletas, bebidas, chocolates, en fin una cantidad importante de artefactos que Rubí, Ema, Uberlinda, Olivia y Delfina traen consigo para caracterizar y ambientar las grabaciones y alimentar al staff. Patricio alias “El Pez” y Manuel siempre puntuales para interpretar sus personajes. Ricardo se sumó hace poco y asumió el papel del “villano”, aunque es una excelente persona, también es un gran aporte a la producción, en su auto, creo que subimos 8 de nosotros sin respirar.

Enero y febrero fueron meses de producción y sin planificación. La pandemia llegó cuando ya habíamos finalizado el proceso de grabación. Durante abril se realizará la etapa de post-producción en línea.

Estallido social y coronavirus

por Eduardo Saavedra| 4 de abril de 2020 | “Imaginar una forma de vida mejor no implica solo soñar un mundo sin neoliberalismo”

 

Coronavirus en revolución

El 18 de octubre explotó todo.  Hacen cinco meses del inicio del estallido, observemos y analicemos los nuevos cambios que ha producido el nuevo actor en escena: el COVID-19.

“En este momento el COVID-19 es un problema real, de una magnitud inimaginable, al punto que Jean-Luc Nancy ha dicho que el concepto de biopolítica deviene algo ‘ridículo’. Claro, porque no se trata simplemente de la política ingresando en el orden de la vida, sino que es la vida misma la que en una pandemia desborda la política haciéndola colapsar. La vida humana es amenazada por otra forma de vida, se trata de un acontecimiento interespecies, la manera en que nos representamos la vida tendrá que cambiar”, el proceso que hoy tenemos frente a los ojos. 

Cerca de 4 mil casos confirmados, 34 fallecidos al 6 de abril de 2020 ; la aparición de nuevas formas de interacción, como el teletrabajo; aplazamientos de demandas urgentes, como el plebiscito; la paralización de las industrias deportivas, artísticas y eventos masivos; postergaciones que hace un mes parecían impensadas, como el otorgado a las pymes; y el paso desde el fact checking de las escenas del movimiento social al de la pandemia planetaria; son algunas simples consecuencias de un virus que estalla en medio de un estallido. “El COVID-19 es ocasión para preguntarnos cómo actuaríamos en condiciones extremas. Creo que hoy ya podemos comenzar a imaginar esas condiciones extremas al modo de un experimento mental: ‘¿cómo actuaría si…?’. Me enteré de que, en lo que va de la cuarentena, en los tribunales han disminuido los delitos habituales, pero han aumentado los casos de violencia intrafamiliar, especialmente la agresión a niños. Ha venido en estos días a mi memoria un libro que en los 80 publicó el sociólogo Pablo Hunneus acerca de lo impensable de un conflicto nuclear: “cuando pidamos ayuda, nadie responderá, porque desde todos lados estarán pidiendo ayuda”. Esto no va a suceder ahora, pero es un pensamiento que nos confronta con una situación límite tan inquietante que luego, desde nuestra intimidad, podría tener alguna incidencia en la necesaria repolitización del país iniciada en octubre pasado”.

Mantenerse con vida

La histórica marcha de más de un millón de personas en Santiago, los hechos inéditos que vivimos en un país absolutamente convulsionado, urgente de respuestas, convocatorias, manifestaciones y nuevas preguntas, hicieron pensar durante todo este proceso que la calle era la herramienta más efectiva para hacer visible las demandas, generar presión e incluso respuesta a ellas. Sin embargo, en pocas semanas, más de 1.600 científicos, decenas de políticos, médicos y un país acontecido con el virus, exigen hoy algo vital: por redundante que parezca, su exigencia es mantenerse con vida. La cuarentena y el encierro pusieron a prueba, nuevamente, las formas en que la disputa se hace visible: “El país tuvo que abandonar la calle, las personas regresaron a sus casas para enclaustrarse y cuidar cada uno su vida y la de los suyos. Todo contacto humano se volvió un potencial peligro. La pandemia es algo que en cada caso le ocurre a cada uno, en su cuerpo particular; en el país los medios informan el aumento de los enfermos uno a uno, sabemos en cada momento cuántos casos se han dado en cada comuna. ‘Estoy vivo, luego, estoy en peligro’, este es el presentimiento que nos envió de regreso a nuestras casas, pero no solo desde la calle, sino también desde el lugar de trabajo, desde la escuela o la universidad, desde el café o el restaurante, desde el paseo dominical, etc. El espacio público no es solo la calle. Pareciera que ese binarismo que de alguna forma había capturado el imaginario político, entre la calle insubordinada, promesa de comunidad, o la doméstica intimidad resignada en su individualismo, también queda ahora en cuestión. Tal como ocurre en las crisis económicas de escala planetaria, aquí tampoco existe una solución acertada y muchas equivocadas; solo existen medidas. Acaso descubramos que el lugar político del individuo es más bien el desplazamiento entre lugares y que solo en ese desplazamiento, en ese ‘entre’, hay encuentros”.

En una charla TED de hace unos 5 años atrás, Bill Gates habló que las nuevas guerras no serían nucleares, sino bacteriológicas; hace un par de semanas, el filósofo surcoreano, residente en Alemania, Byung-Chul Han, analizaba la gestión de países asiáticos ante la crisis; Chomsky ejemplificaba cómo esta daba cuenta del fracaso del mercado; y Franco “Bifo” Berardi, escribió sobre la dominación del terror en los imaginarios en construcción. ¿Dónde se fue el malestar y en qué lugar quedó el estallido?, es una pregunta que parece rondar: “El artículo de Byung-Chul Han se refiere al enorme poder disciplinante sobre las personas que existe en China, algo que Han remite a un autoritarismo y obediencia que sería propio de ciertos países asiáticos, y donde actualmente la vigilancia digital es un recurso esencial para el control de la población, prácticamente sin ninguna conciencia crítica respecto a esos recursos tecnológicos. La escala del poder que se genera a partir del explosivo acoplamiento de capital global e informatización digital borra esa diferencia orientadora “Oriente / Occidente”. Lo que hoy entra en un proceso de crisis y acaso de catástrofe es la hegemonía mundial. El filósofo y activista ‘Bifo’ Berardi sugiere que a raíz del COVID-19 hace síntoma una desmovilización general, de tal manera que antes de que el cuerpo enfermara, ya la mente estaba afectada por lo que Berardi denomina psicodeflación: una humanidad humillada y rendida desde hace ya un tiempo debido a la impotencia de sus decisiones. Pero, como lo veo, no se trata de la simple pasividad que consiste en quedarse con los brazos cruzados mirando por la ventana y lamentando las soluciones que no llegaron, sino que también ocurriría esa psicodeflación cuando ya no somos capaces de pensar que es posible otro mundo, y nos entregamos a una especie de narcisismo herido de muerte que cree que lo único que queda es ver hundirse el mundo, incluso colaborando con la destrucción. Pienso que, como decía Heidegger, preguntarse si uno es optimista o pesimista ante lo que viene es no estar a la altura de lo que está sucediendo”.

Expresiones como despertar y estallido en Chile son solo figuras retóricas para señalar por ahora ese acontecimiento inédito, porque se trata también de un proceso cuya dirección no está garantizada. Es necesario elaborar políticamente el curso de lo que viene. Sin duda que en los meses pasados hubo una especie de entusiasmo por las acciones de transgresión en un sector importante de la ciudadanía, y la palabra evadir se hizo también de alguna manera emblemática. Pero creer que a través de esas acciones –lo que algunos denominan ‘la revuelta’– el país se estaría sacudiendo el yugo del neoliberalismo es a mi juicio un malentendido. Imaginar una forma de vida mejor no implica solo soñar un mundo sin neoliberalismo, y tampoco es suficiente representarse qué habrá en lugar de ello, sino que es necesario pensar el proceso que nos conducirá hacia allá”, justo en tiempos donde el rumbo que toma el país no solo debe tener en consideración el estallido social, sino que, además, reaccionar a una pandemia que avanza exponencialmente. 

Revolución o Transformación

Los últimos acontecimientos en Chile desde el estallido social el 18 de octubre de 2019 y la pandemia declarada por el coronavirus, han revolucionado nuestras vidas. El miedo a morir esta latente, pero en el fondo se mantiene la resistencia desde el eco rítmico, insistente de las cacerolas en nuestros corazones. Metálico y vibrante.

Ecos del cacerolazo

por Chris Riedy | 11 de noviembre de 2019 | Revolucionarios

Clang, clang, clang, clang, ollas de todas las direcciones.

Las protestas en Santiago contienen oscuridad y luz. Sin embargo, espero que el traqueteo del cacerolazo haga eco en todo el mundo hasta que el mundo se despierta: el mundo se despierta.

The stew pot revolution

The sound is rhythmic, insistent – clang, clang, clang – seeming to come from every direction. Metallic and vibrant, it forces its way into our conference rooms. It is lively and infectious, although carrying a thrill of fear, of the unknown. I don’t know whether to dance or run.

Later, I will learn it is called cacerolazo – literally ‘stew pot’ in Spanish – referring to the way the noise is made, by banging on pots, pans and other kitchen utensils. It’s a form of protest that emerged in South America and I heard it for the first time in Santiago, Chile, during the Transformations2019 conference.

The protests began on the final day of the conference, seemingly in response to an increase in fares on the Santiago Metro system. What began as a wave of fare evasion turned into the destruction of Metro stations, with 17 burned and 81 damaged. Thousands took to the streets, destroying infrastructure, scrawling graffiti and installing burning barricades.

The Chilean government invoked Pinochet-era laws to announce a state of emergency, send in the military to restore order and establish curfews. This seemed to pour fuel on the fire. While the President rolled back the fare increases, the protests only grew over the days that followed. Streams of people banging their pots and pans rolled into Santiago’s plazas, undeterred by the military presence. The metallic clatter was constant – a uniquely participatory form of protest that anyone with a kitchen can join.

Sadly, there was looting, fires, deaths and violence. I saw frequent use of tear gas and water cannons. Buildings that were pristine when I arrived in Chile were quickly covered with protest messages. When I left Chile, the protests were ongoing.

The coincidence of our conference on transformation with the protests was just that – a coincidence. Yet, the protests led many who attended the conference to reflect on the nature of transformation in practice and the role of protest.

There are cracks in ‘the system’

How did a seemingly small increase in public transport fares lead to the wave of protest unleashed in Chile? And why did the protests continue once the fare increase was revoked? Because, ultimately, these protests were about inequality. A fast-growing economy, a success story by the standards the world uses to judge these things, delivered wealth for the few but not for the many.

It’s a story that is repeating around the world. It was at the heart of the Occupy protests in 2011 and is an underlying contributor to ongoing protests in Lebanon, Hong Kong and many other places. The neo-liberal economic system is not delivering justice and well-being for all and its political defenders are seen to have lost touch with the people they are supposed to represent.

It has been clear for a long time that our economic system values profits over people and planet. Our key economic indicators, such as Gross Domestic Product, do not measure what is really important. They mask ecological destruction and inequality. Discontent with what the economic system is delivering is rising to the surface, evident not only in these protests, but in the rise of populist politics. The cracks in the economic system are appearing and it takes only a small trigger to unleash a wave of discontent.

We need to connect the dots

The above diagnosis means that the diverse protests emerging around the world are connected. Climate strikes by school children around the world, fare evasion in Chile, roadblocks in Lebanon and Extinction Rebellion disruptions in Brisbane are all part of the same phenomenon. Many people in many places have had enough of a system that destroys nature and perpetuates inequality.

As diverse, unconnected protests, their power to change the global system is limited. As different expressions of a single protest, perhaps they can gather more power. What is missing is a connecting narrative that draws attention to common ground rather than differences. Protesters in the streets of Santiago knew this – they stopped me to ask that we get the word out to others around the world, who could share in their struggle.

At the Transformations2019 conference, and in the work of the Sustainable Development Goals (SDG) Transformations Forum, one of the things we have been discussing is how to weave together transformation systems – systems that can deliver the transformation we need to move beyond a stale neo-liberal narrative about what it means to be human on this planet and bring forth a new story. Part of this challenge is to keep connecting the dots – to draw attention to common ground rather than difference.

Transformation is messy

The Chilean protests were also a timely reminder for conference participants that transformation is messy. It can be violent, uncertain, contradictory.

At the conference, we were perhaps guilty of theorising transformation as something pure and beautiful. The classic, cliched symbol of transformation is the butterfly – a symbol of beauty emerging from its chrysalis. Yet we forget that the butterfly emerges from the complete destruction of the caterpillar, broken down into its component parts inside the chrysalis and rebuilt. Transformation involves destruction as well as creation.

Once transformation gets underway, do we have any real control over where it goes? One of the ironies of the Santiago protests was that the first thing destroyed was the ability of the Metro to function. When people were so reliant on the Metro that a small rise in fares could send them out to the streets, destroying what they relied on seemed counterproductive. So it goes with transformation. It doesn’t have to be logical or linear.

We can be sure that powerful people and institutions will not give up their power easily, no matter how many people take to the streets. While transformation may never be tamed, we need to always be focused on both process and goal. We can’t afford to be blinded by the bright light of a better future to the struggles and losses that will happen along the way.

The protests in Santiago contained dark and light. The urge towards equality and the passion to protest for it is admirable, but the deaths and destruction were tragic. Yet there was something about that metallic, insistent clang echoing through the streets that filled me with hope. One sign expressed it as Chile desperto – ‘Chile woke up’. I hope the rattle of the cacerolazo echoes around the world until el mundo se despierta – the world wakes up.

Revolución o Transformación

Los últimos acontecimientos en Chile desde el estallido social el 18 de octubre de 2019 y la pandemia declarada por el coronavirus, han revolucionado nuestras vidas. El miedo a morir esta latente, pero en el fondo se mantiene la resistencia desde el eco rítmico, insistente de las cacerolas en nuestros corazones. Metálico y vibrante.

La Magia toca tu puerta

Una web serie en Valparaíso para adultos de más de 60 años

Resistencia Transmedia es un proyecto de narrativa transmedia para adultos de más de 60 años que nace este año, en el taller que realizamos en el Parque Cultural de Valparaíso y que por el interés de sus participantes y el apoyo de Transformas Media https://transformasmedia.com/ que persigue la creación y expresión artística, en la ecología de medios digitales y no digitales para la transformación, sigue activo. El equipo esta formado por Uberlinda Durán, Ema Barreda, Gladys Galleguillos, Rubi Lillo, Patricio Peñaloza, Manuel Peñaloza, Lucila Barrios, Delfina Marín y Eduardo Saavedra.

RESISTENCIA TRANSMEDIA

Durante tres meses realizamos un Taller de Cine Transmedia en el Parque Cultural de Valparaíso para adultos de más de 60 años

Al Parque le interesó el público objetivo con quienes nos interesaba trabajar. Sabíamos que ellas y ellos seguro, tendrían muchas historias que contar y partimos explicando qué era una narrativa transmedia pero un 18 de octubre Chile despertó y nuestro taller también se revolucionó en Resistencia Transmedia.

Conferencia transformación 2019

"Debemos promover la transformación a través de la ciencia, pero también la ciencia necesita transformarse"

“Es necesario promover la transformación a través de la ciencia, pero también la ciencia necesita transformarse, y como consecuencia de esto la conferencia ‘Transformation 2019’ la hemos organizado como un espacio para promover e implementar un matiz transformativo de cómo hacer ciencia para que la conferencia en sí misma sea un proceso de transformación”, explicó la académica, quien también hizo una invitación a “transformarnos nosotros mismos, cada uno de nosotros como personas, y también nuestros espacios” señaló PAULINA ALDUNCE, académica de la Facultad de Ciencias Agronómicas y presidenta de esta edición de la conferencia.

Nuestra misión como Transformas Media es realizar un documental sobre la conferencia y cómo constituye en este momento en un antes y un después del estallido 

Tras celebrarse en Oslo (2013), Estocolmo (2015), Dundee (2017), la cuarta versión de la conferencia internacional “Transformations” se desarrollará en la Universidad de Chile desde el 16 al 18 de octubre. Estará centrada en las transformaciones que requiere la sociedad global para enfrentar el cambio climático, en consonancia con el Acuerdo Climático de París y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. Las transformaciones –apuntan los expertos– no deben ser solo científicas o políticas, sino también sociales e individuales. Un ejemplo de esto es pensar en las alternativas de los países que tienen deportes de invierno frente a la falta de nieve. Pueden crear nieve artificial con la emisión de CO2 respectiva o se acostumbran a que solo es posible practicarlo cuando efectivamente haya nieve.

Para revertir el cambio climático, hay que tener imaginación

La imaginación de futuros climáticos desafiantes, nos ofrece retos y oportunidades. El hecho de imaginarse de manera muy concreta cómo algunas de esas incertidumbres podrán evolucionarse en nuestros países, nos da pistas sobre las decisiones y acciones a tomar en el presente. Si logramos esto, podremos mejorar nuestra resiliencia ante el cambio climático.

Somos creadores de universos narrativos

Todos tenemos una historia que contar, para enamorar, para hacer amigos, para vender nuestras ideas, productos o servicios. La transmedia, es la nueva forma de contar historias, a través de múltiples plataformas y soportes. Debemos imaginarnos el viaje que el usuario de nuestra iniciativa va a hacer a través del relato.“Ya no buscamos impactar al usuario con las historias que contamos, sino que se conecten con ellas y construyan sus propios mundos. La experiencia consiste en crear un universo al que todos los interesados tengan acceso y puedan considerarse parte de él”. En Transmedia utilizamos todos los medios y plataformas para que tu idea, producto o servicio pueda impactar en el mundo real a través del imaginario.

Diplomado internacional de verano

El CCCLab, la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y otros socios y colaboradores de Europa y Latinoamérica ofrecen en seis meses un estudio de perfeccionamiento en el campo de la comunicación audiovisual, cambio climático, desarrollo sustentable, incluyendo asuntos de confictos ambientales, del neo-extractivismo y la transformación.

La narrativa transmedia siempre ha estado presente en este diplomado.

Desde el 2009 ejecutamos proyectos sostenibles y producimos audiovisuales para crear conciencia climática en Chile y Alemania con KMGNE – Kolleg fuer Management und Gestaltung nachhaltiger Entwicklung gGmbH, utilizando como principal estrategia el conocimiento de la realidad, sus tendencias, y la promoción de capacidades comunicativas y alfabetización transformadora. En Chile el programa se aloja en el Instituto de Humanidades y en la Escuela de Geografía  Núcleo de investigación y docencia sobre ambiente y sociedad NIDAS donde participamos generando proyectos de comunicación transmedia.

Recientemente hemos finalizado un proyecto denominado La Gloria de tu vida volverá.

Este proyecto financiado por el FOSIS a través de su Fondo IDEA de la Región de Ohiggins resultó uno de los mejor evaluados el año 2018. Hace menos de un año, con la orientación e motivación de Karina Quiñones Ramirez (nuestra “gurú”), la mejor persona y profesional que he conocido, con una calidad humana poco frecuente, en realidad es única, creamos Transformas Chile, una consultora para poner en marcha la gobernanza anticipativa del clima mediante la imaginación de escenarios futuros hacia la transformación socioecosistémica. Porque para transformar, primero hay que imaginar. Nuestro primer proyecto fue en la Región de Ohiggins con mi coordinador estrella “Pepe” (José Gutierrez Escalante) gracias su incondicional respaldo, experiencia y total entrega, resultó uno de los mejores Fondo IDEA Fosis a nivel nacional y después de este logro nos estamos preparando para aportar con nuestra creatividad para la mitigación y adaptación al cambio climático nivel país.
https://revistadelosjaivas.com/fundacion-los-jaivas-juanit…/

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